Rosa María Iglesias. / E. C.
Rosa María Iglesias. / E. C.

Taxis Ciudad Gijón entrega hoy el premio a Rosa María Iglesias, ganadora del concurso de relatos convocado por la cooperativa

Corría 1976 cuando Rosa María Iglesias, una joven de 23 años, se dirigía al cine junto al que hoy es su marido. Durante el trayecto tuvo lugar un suceso que cambiaría sus vidas para siempre y en el que un chófer «me salvó la vida». Su narración de lo ocurrido hace cuarenta y tres años le ha hecho ganadora del concurso de relatos convocado por la cooperativa Taxis Ciudad Gijón.

Un bono de 50 euros para utilizar en viajes de taxi hasta final de año será el premio que recibirá Rosa María del concurso ‘Un taxi salvó mi vida’.

«Mi marido y yo salimos al cine, que de aquella había muchos en Gijón», explica Rosa. Era un día normal para ambos, en el que acababan de disfrutar de una película y volvían a casa. Iglesias acababa de dar a luz a «un hijo precioso» y eran días felices. A mitad de camino, la mujer se desplomó sobre el suelo y empezó a convulsionar. Ante esta situación, su marido se puso «muy nervioso» e intentó parar sin éxito a los vehículos que circulaban por la zona en busca de ayuda. «Éramos jóvenes y pensarían que estábamos haciendo el tonto», señala la mujer. Todo se solventó gracias a que, al fin, «paró un taxi» y les llevó al hospital de Cabueñes. El profesional se mostró preocupado por su salud en todo momento. Dijo que «no era normal lo que me estaba pasando», recuerda Rosa. El trayecto se hizo largo y tenso para todos. Cuando ingresó, le diagnosticaron «que era epiléptica». Al llegar al centro, apunta, «el conductor no prosiguió con sus labores y se interesó por mi estado de salud». Además, al día siguiente, volvió a ponerse en contacto con la familia para conocer su evolución. «El hombre esperó en el hospital un rato con mi marido y al día siguiente preguntó cómo estaba», señaló.

Rosa María no puede contener la emoción al recordar el suceso y, con la voz entrecortada, afirma estar «muy agradecida» a los taxistas. La protagonista relata cuál fue la respuesta del chófer cuando su marido y ella le trasladaron su agradecimiento. «El trabajador dijo que cualquiera haría eso en su circunstancia, pero la realidad es que no», sentencia. Por ello, la premiada guarda mucho cariño a los profesionales del sector. Por último, rota entre lágrimas, lanza un mensaje a los ciudadanos, a quienes ruega «que no les roben, que les ayuden».

Publicado por El Comercio.