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C. OTTOTAGS

TIEMPO DE LECTURA8 min18/08/2019 18:01 – ACTUALIZADO: 18/08/2019 19:59

Las presentaciones de resultados de Uber se han convertido casi en un juego para los analistas financieros: ¿cuánto dinero perderá esta vez?Desde que naciera en 2009, la ‘startup’ ha mantenido un ritmo frenético basado en tres claves esenciales: conseguir la máxima financiación posible (más de 24.000 millones de dólares hasta la fecha), hacer crecer su valoración (actualmente cercana a los 80.000 millones) e invertir su dinero sin techo de gasto, de manera acelerada y con un modelo que, ahora mismo, permanece a años luz de la rentabilidad. La empresa, de hecho, ya ha reconocido la posibilidad de que nunca llegue a ser rentable.

Uber es un auténtico caramelo tecnológico para los inversores, pero tanto ellos como los analistas y los medios de comunicación se hacen una pregunta: ¿llegará algún día a ser rentable? ¿O acabará explotando en una burbuja de valoración? Este es un recorrido a través del frenesí financiero de Uber y el futuro que la compañía se plantea para conseguir ser rentable antes de que los inversores se harten.

Las mayores pérdidas de su historia

En el último trimestre, Uber tuvo unas pérdidas de 5.236 millones de dólares, las más abultadas de su historia y muy por encima de los 3.166 millones facturados. Aunque este aumento tan acusado de las pérdidas está inflado por los 3.900 millones dedicados a las compensaciones de directivos y empleados, que Uber pierda dinero es una constante. En el siguiente gráfico podemos ver la evolución de sus ingresos y de sus (inexistentes) beneficios desde el tercer trimestre de 2016.

Además, su funcionamiento en Wall Street no ha sido el esperado. La compañía esperaba alcanzar una valoración cercana a los 120.000 millones de dólares, pero lo cierto es que, desde su estreno en mayo de este año, el valor de la acción ha pasado de 42 a poco más de 37 dólares.

Que un gigante tecnológico tenga grandes pérdidas es algo normal y frecuente en dicho sector, pero Uber sigue sin ser rentable tras 10 años de vida, mientras que Facebook, por ejemplo, alcanzó la rentabilidad a los cinco años. ¿Cómo puede Uber mantener un nivel de pérdidas así? Con inyección financiera: desde su nacimiento hasta su debut en Wall Street, Uber ha acometido 24 rondas de financiación que le han permitido amasar nada menos que 24.100 millones de dólares para mantener sus niveles de inversión y gasto.

¿En qué (y por qué) se gasta el dinero?

Si nos fijamos en las cuentas del primer trimestre de 2019 (que no reflejan el gasto excepcional en compensaciones tras la salida a bolsa), el mayor montante de la chequera de Uber se va a los gastos generales, muy seguidos por el ‘marketing’ y ventas, que en los tres primeros meses del año alcanzaron los 1.040 millones de dólares.

Para entender por qué la compañía está gastando tanto dinero, hay que entender también la estrategia que está siguiendo desde su nacimiento y que se prolongará, al menos, a corto plazo en tres guerras diferenciadas:

1.- Guerra geográfica

Uber opera a nivel mundial y tiene que lidiar con rivales como Didi Chuxing (China), Lyft (EEUU), Grab (Singapur) o Cabify (España). En un mercado atomizado, en el que no parece que vaya a haber sitio para demasiados jugadores dentro de unos años, la mayoría de estas empresas aspira a seguir creciendo en todos los países que pueda, con lo que sus batallas se centran en expandirse geográficamente lo antes posible.

Uber lleva la delantera, con presencia en 70 países, aunque no siempre ha triunfado: en 2016 tuvo que vender su filial china a Didi, y en 2018 hizo lo mismo en el sudeste asiático con Grab. Y en Latinoamérica tiene gran competencia, merced a la actividad de Didi y de Cabify. Aunque Uber se defina como una compañía tecnológica, lo cierto es que su adaptación a cada país (y sus leyes) implica una ingente cantidad de carga operativa, así que esos desembarcos se comen gran parte de sus gastos.

2.- Guerra de usuarios

Competir en un país no solo implica estar en él, sino también hacerse con sus usuarios. En los últimos años, la adquisición de estos ha sido uno de los grandes objetivos de Uber. Las cifras lo dicen todo: en tres años ha pasado de 19 a 99 millones de usuarios en todo el mundo.

3.- Guerra de precios

Para que los usuarios no sean ocasionales sino recurrentes, los precios deben ser competitivos. Y para ganar esta guerra, Uber hace lo mismo que otros competidores: subvencionar viajes o, en otras palabras, aplicar descuentos agresivos a sus tarifas para llevarse al usuario. Según diversos analistas, en varios momentos Uber ha llegado a asumir entre el 20% y el 59% del coste de cada uno de sus trayectos. Entre unas y otras estrategias, Uber casi ha duplicado su facturación por viajes (a la que tiene que restar el dinero de los conductores) en los últimos dos años.

¿Cómo piensa ganar dinero?

Pese a las pérdidas y a que no parece que la situación vaya a remontar pronto, Uber tiene ciertos ingredientes en los que fía su posible y futura rentabilidad:

1.- Negocio diversificado

Uber no solo apuesta por el sector de los desplazamientos en coche. En los últimos años, viene diversificando su modelo de negocio con alternativas como el patinete eléctrico, pero hay otra actividad que, aunque minoritaria, ya espera que dé buenos resultados a medio y largo plazo: el envío de comida a domicilio. Pese a que la compañía perdió más de 5.000 millones el pasado trimestre, su división Uber Eats representa el futuro prometedor: en junio de 2017 facturaba 121 millones de dólares y dos años después ha alcanzado los 595 millones, representando un porcentaje cada vez mayor dentro del negocio total.

En cualquier caso, Uber Eats tampoco lo tendrá fácil en un mercado dominado por Just Eat, Deliveroo (a la que Amazon acaba de inyectar cerca de 500 millones) y, en menor medida, Glovo.

Foto: Reuters/Valentyn Ogirenko.
Foto: Reuters/Valentyn Ogirenko.

2.- La gran apuesta: coche autónomo

Pero la diversificación de negocio de la compañía tiene nombre propio: coche autónomo. En 2018, Uber invirtió 457 millones de dólares en Uber ATG, su división dedicada al desarrollo de vehículos autónomos. Además, se ha gastado otros 1.500 millones en I+D. La compañía reconoce que su rentabilidad depende de esta línea de negocio, pero tampoco lo va a tener fácil en este sector: el año pasado, su coche autónomo fue el primero en atropellar mortalmente a una persona.

3.- Legislación favorable

Uber lleva años sumergida en intensas batallas legales en muchos países, discutiendo tanto sobre si sus conductores son autónomos o empleados como sobre la legalidad o no de sus servicios de transporte. La compañía espera que en los próximos años haya legislaciones más beneficiosas que también afecten a los repartidores de Uber Eats y al transporte en coche autónomo.

Para todo ello, Uber se ha gastado desde 2013 cerca de tres millones en realizar tareas de ‘lobby’ en la Unión Europea, donde, según Lobby Facts, ha tenido 56 reuniones con cargos políticos relacionados con su actividad. Mientras tanto, la compañía ha recurrido a la legislación para pagar menos impuestos: ha aprovechado un resquicio normativo en Holanda para crear una exención fiscal de 6.100 millones de dólarescon la que evitar una elevada factura tributaria.

4.- Subida de precios

Como veíamos antes, Uber trabaja en un sector atomizado con un número de crecientes competidores que, para ganar la batalla, están inmersos en una guerra de precios. Lo más probable es que cada mercado solo tenga espacio al final para una o dos compañías que sean rentables, así que los ganadores, una vez se asienten en su posición, podrán relajar la batalla y subir los precios. Uber, como Lyft o Didi, aspira a llegar a esa posición.

El CEO de Uber, Dara Khosrowshah. (Foto: Reuters/Brendan McDermid)
El CEO de Uber, Dara Khosrowshah. (Foto: Reuters/Brendan McDermid)

¿Conseguirá ser rentable algún día?

Con estos ingredientes, ¿logrará Uber algún día ser rentable? Morgan Stanley confía en esta posibilidad o, al menos, en la posibilidad de que su acción siga subiendo a corto y medio plazo, ya que valora la compañía en 120.000 millones de dólaresun precio muy superior a la valoración actual.

No lo ven con tan buenos ojos otros analistas. Uno de ellos es Len Sherman, de la Columbia Business School: “En sus 10 años de actividad, no hay nada que sugiera que vaya a tener una tendencia positiva“, asegura. En su opinión, “a menos que Uber encuentre formas de superar las numerosas debilidades de su modelo de negocio, la compañía nunca será rentable“.

“En 10 años, no hay nada que sugiera una tendencia positiva; a menos que supere las debilidades de su modelo de negocio, nunca será rentable”

Lo cierto es que la propia Uber no descarta la posibilidad de la explosión: en el folleto a inversores lanzado previamente a su salida a bolsa, la compañía reconocía que la posibilidad de no alcanzar nunca la rentabilidad está ahí: “Esperamos que los gastos operativos aumenten significativamente y es posible que no alcancemos la rentabilidad. (…) Necesitaremos aumentar los ingresos y mantenerlos”.

Será el tiempo el que dé la razón a unos o a otros. Por ahora, solo hay una cosa clara: mientras descubre si es capaz de alcanzar la rentabilidad y alejar así el fantasma de la burbuja, Uber se está dejando la chequera como pocas compañías en fase de números rojos lo habían hecho antes. Veremos cómo acaban de contentos (o descontentos) los inversores.

Publicado por El confidencial.