El conseller de Política Territorial, Obras Públicas y Movilidad repasa con El Mundo las líneas que marcarán su etapa

BIEL ALIÑO

De jefe de gabinete del presidente de la Generalitat a conseller de Política Territorial, Obras Públicas y Movilidad. De la sombra a la luz pública. El paso que ha dado Arcadi Españano le deslumbra de momento. Bromea con el juego que da su apellido en los titulares periodísticos y con uno de los primeros cambios en su despacho: la colocación en un sofá del mapa concesional del transporte público en la Comunidad Valenciana. Sabe que los mapas serán sus grandes aliados.¿Cómo definiría el estado de las infraestructuras valencianas?Mejorable. Las infraestructuras están suficientemente bien pero tienen que readaptarse a las necesidades de la Comunidad Valenciana de los próximos años.¿Y hay dinero para eso?No hay todo el dinero que sería necesario. Por eso en esta legislatura tenemos que ser más eficientes en el gasto público en infraestructuras, pues creo que ahí hay margen, y buscar recursos de la Unión Europea. De hecho, tengo intención de ir a Bruselas lo más pronto posible, porque es donde puede haber fondos que subsanen la falta de recursos que tenemos. Todo el mundo sabe cuál es la situación financiera que de la Generalitat.Sobre la captación de fondos europeos, siempre se ha intentado armonizar pero da la sensación de que luego cada conseller va a tener que hacer la guerra por su cuenta. ¿Es solo una impresión?La intención del presidente en esta legislatura es reforzar toda la estructura en Bruselas desde esa óptica, no desde la diplomática. En Bruselas nos dicen que tienen mucho dinero pero que quieren proyectos buenos para financiar. Ahí es donde hay margen, en muchos casos por desconocimiento de que existen esos fondos y en otro caso por falta de agilidad de la Administración para llegar a las convocatorias.¿Asume como propio todo lo hecho por la anterior consellera o revisará algún tema?Lo asumo como no puede ser de otra forma y porque se ha hecho una tarea muy importante en esta Conselleria.Pero si a María José Salvador se le criticó fue por haber dejado en segundo plano las infraestructuras y la obra pública.Cada cual tiene su forma de hacer las cosas y ella sacó esta Conselleria de un estado de shock. La ha estabilizado y ha avanzado en muchas cosas. Ahora estamos en una fase diferente. Ahora es el momento de insistir en los tres ejes que debe tener la Conselleria. Uno es diálogo permanente, porque la política territorial es relacionarte con los alcaldes, los puertos, las asociaciones de vecinos… En segundo lugar, tenemos que tener claro la sostenibilidad como un eje transversal de toda la Conselleria, por el impacto que tienen las obras públicas, los puertos y toda la actividad de movilidad y urbanismo. Ahí tenemos que esforzarnos. En tercer lugar, la creación de empleo y el crecimiento económico.Una de sus primeras declaraciones ha sido de apoyo al puerto de Valencia, pero hay quienes cuestionan precisamente la sostenibilidad de su ampliación. ¿No duda de que es sostenible y de nulo impacto ambiental?Es evidente que cualquier actividad económica tiene un impacto ambiental. El puerto, con la cantidad de camiones que entran en él, con el impacto que tiene en la costa, en el barrio de Nazaret… debe conjugar su actuación con toda la sociedad, el ayuntamiento y también con los vecinos. Es legítimo hablar de qué modelo de puerto queremos porque el modelo del puerto influirá en el modelo de ciudad. No pueden ir separados. Una de las cosas que dije en la visita al puerto era que yo defendía su existencia porque a mí no me gustan las historias de buenos y malos. Esto no es que el puerto que esté en contra de los vecinos. Hay que convivir porque el puerto es patrimonio de todos. El puerto no tiene que morir de éxito y tiene unas necesidades de crecimiento que tienen que ir acompasadas medioambientalmente y con diálogo con los vecinos. Fórmulas va a haber.¿Qué opina de la queja de Alicante sobre la infrainversión en obra pública por parte del Consell en esta provincia? Durante mucho tiempo la provincia de Alicante no ha estado tratada conforme a sus necesidades por parte de la Generalitat y seguramente también por parte del Gobierno de España. Creo que en estos últimos años se ha ido recuperando. Es verdad que hay que continuar para mantener un equilibrio territorial, lo que suele decir el presidente de coser. Alicante tiene que tener las infraestructuras que necesita, recuperándose de unos años en que ha estado olvidada. Hay que avanzar en la medida de nuestras posibilidades con una distribución de las inversiones de manera equilibrada en el territorio en función de las necesidades desde un punto de vista objetivo.Una de las últimas polémicas de la anterior legislatura fue la regulación de la actividad de los vehículos de alquiler con conductor (VTC), que acabó con Uber dejando Valencia. ¿Se legisló en caliente?El servicio del taxi es un servicio público y como todos tiene que modernizarse y lo está haciendo. Una de las prioridades es continuar ayudando al sector del taxi para que se modernice. El paradigma del transporte en la ciudad está cambiando a gran velocidad, con diferentes formas de moverse. Hay que alcanzar siempre un equilibrio. Es verdad que se ha hecho una regulación que ha tenido una consecuencia, que es que Uber ha dejado de operar aquí y creo que hay que continuar dialogando con todo el mundo y buscar el punto de equilibrio. Hay que buscar un equilibrio entre un sector tradicional como es el del taxi, que está haciendo un esfuerzo por modernizarse, y un sector totalmente novedoso.¿Esa regulación ha generado un desequilibrio?Creo que hay que continuar avanzando y hablando con todo el mundo.O sea, que no se ha alcanzado todavía ese punto de equilibrio.No es una buena noticia que una empresa deje Valencia. Ni Uber ni ninguna. Es verdad que es una decisión empresarial, legítima, con una regulación que se ha aprobado y que hay que cumplir. Pero hay que continuar dialogando con todos, con el servicio público primero, que son los taxistas, y luego con el resto para ir alcanzando un equilibrio.¿Se expedientará a Cabify? En la práctica, se salta la obligación de contratar con 15 minutos de antelación.No es una cuestión opinable por parte de un responsable político si se tiene que sancionar o no. Serán los funcionarios los que decidan si se está incumpliendo la ley.

 ¿Valencia es un ejemplo de movilidad?Ha avanzado muchísimo. Es verdad que siempre que se avanza y hay algo nuevo, y con la velocidad a la que se producen los cambios, hay un gap entre la adaptación de la propia ciudad a los cambios y la regulación de la Administración. Se ha hecho un buen trabajo.¿Valencia ha avanzado de manera equilibrada?Ha avanzado de manera muy ambiciosa. Yo soy ciclista y me parece estupendo lo de los carriles bici. Es verdad que hay que ir acompasando los cambios. La gente entiende más los cambios de una forma acompasada en el tiempo que de una forma radical.¿Aquí se ha hecho de manera radical?Creo que se ha avanzado muy deprisa. A mí me parece que lo importante es avanzar y a toro pasado es muy fácil opinar, pero se ha hecho un trabajo importante desde el Ayuntamiento en materia de movilidad.En materia urbanística, el plan de protección de la costa valenciana (Pativel) ha dado lugar a numerosos recursos judiciales. ¿Le preocupan?Sí, uno de los objetivos que me planteo para estos años es bajar la conflictividad tanto judicial como de otro tipo. Mantener el diálogo.El que fuera uno de los responsables del urbanismo con el PP, Esteban González Pons, se definió como el conseller «sandía», verde por fuera y rojo por dentro. ¿Tiene usted en la cabeza qué modelo de desarrollo quiere?Ahora hay que buscar la cooperación entre administraciones y recuperar el área metropolitana, independientemente del color político de los ayuntamientos.A esa movilidad ayuda sin duda el metro, aunque la realidad es que sus frecuencias no son nada competitivas.Enlaza con el concepto de área metropolitana. FGV es la principal empresa de la Generalitat por número de trabajadores, fundamental para la movilidad de muchísimos valencianos y hay que darle un nuevo impulso tanto en frecuentas como en nuevas opciones, como por ejemplo el metro nocturno. Ahí tenemos que unificar criterios desde el punto de vista metropolitano. No quiero que FGV vaya por libre sin tener una buena relación con Renfe y los ayuntamientos. Lo que no puede ser es la disparidad que hay de tarifas, de billetes y de frecuencias. Hemos crecido de tal forma que nos ha faltado unir todo eso. Al ciudadano le tiene que dar igual si está operando Metrovalencia, un autobús o Renfe Cercanías.Todos los consellers y conselleras lo han verbalizado pero ha sido imposible. ¿Por qué?Es verdad que hay problemas técnicos y cada empresa es un mundo. Sin embargo, llega un punto que no tiene sentido. Hay mucha complejidad y me consta que se están haciendo esfuerzos por parte de la Autoridad de Transporte Metropolitano. Se ha avanzado pero queda lo más importante, que es lo que pretendo abordar esta legislatura.Pero al final la Autoridad no se creó por un concepto de filosofía, sino para poder acceder a subvenciones.Efectivamente, pero sienta las bases del futuro porque estoy convencido de que todos los alcaldes están en la misma línea. Me gustaría que esta legislatura acabara con un concepto racional de la movilidad en Valencia y su área metropolitana. Esto puede ser un ejemplo de cómo hay que romper la dinámica del victimismo en infraestructuras. Lo que quiero decir es que muchas administraciones siempre echan la culpa a otra administración. Puede ser objetivo que haya una situación de agravio, pero es más evidente que eso no lleva a ninguna parte. El discurso victimista está muy bien pero a lo mejor se está utilizando demasiado para ocultar la capacidad de gestión. El corredor mediterráneo lleva años de retraso, pero hay que reivindicarlo con argumentos. Es más útil eso que estar con un agravio comparativo que no sabes a quién le echas la culpa de todo. Creo más en la colaboración que en la confrontación, sobre todo en materia de infraestructuras.La dificultad de Pedro Sánchez para formar gobierno, ¿podría retrasar la liberalización de la AP-7?Por lo que me dicen, no. Los accesos es otro cantar porque hay que estudiarlos, licitarlos… Dentro de poco se avanzará.¿Podrá ser 100% gratuita?Lo tiene que decir el Ministerio de Fomento. Es una reivindicación histórica. Veremos, porque también está el debate de los accesos, que se están pidiendo cada 30 metros. El Ministerio tendrá que ver desde el punto de vista racional.¿Augura una buena convivencia con la Conselleria de Emergencia Climática?Debe ser buena no por la estabilidad del Gobierno sino por los ciudadanos. Hay distintas sensibilidades pero si alguna cosa hemos demostrado es que siempre hemos llegado al final a un consenso entre todos. Algunos sectores empresariales alertaron contra la ‘podemización’ del Consell. ¿Tienen motivos para alarmarse?No creo que haya motivos para alarmarse. Hay motivos para la tranquilidad. Tenemos un Gobierno estable que va a aprobar los presupuestos porque tenemos mayoría y con distintas sensibilidades, pero avanzamos en una línea común. Todo el mundo debe estar tranquilo porque este Gobierno va a continuar siendo ambicioso pero también moderado y dialogante.Cuando supo que sería conseller, ¿respiró aliviado porque no le tocaba vivienda?El presidente me tiene acostumbrado a las misiones difíciles. Urbanismo, FGV, transporte… también son complejas. La distribución de competencias me parece razonable y creo que Rubén Martínez Dalmau hará un buen trabajo.¿Se autodescarta para suceder a Ximo Puig?Absolutamente, personal y políticamente. No me veo en un escenario así.¿Qué lección se lleva como jefe de gabinete?Lo que más he aprendido al lado del presidente y en ese puesto es a ser asertivo, dialogante y siempre amable con todos

Publicado por El Mundo.