Época Imperial romana (Refundación de la ciudad)

Si pocas son las referencias literarias de la época republicana, no le queda a la zaga la denominada época imperial. Sólo los escritores latinos Pomponio Mela (de origen hispano) y Plinio el Viejo la citan; el primero para decir que es “notissima urbs” o ciudad importante.

La época imperial nace con la llegada al poder en Roma de Octavio Augusto (Roma 63 ac – 14 dc) o simplemente Augusto.  Augusto se proclama emperador en el 27 antes de Cristo (Imperator Caesar Augustus), poniendo orden después de las guerras  civiles habidas a la muerte de Julio Cesar. Es la conocida como época alto imperial.

Sobre el año 20 antes de cristo Valentia volvió a resurgir con la llegada de nuevos colonizadores procedentes de la peninsula itálica. Seran los conocidos como “valentini veterani” o veteranos (soldados licenciados de las legiones). Frente a ellos los “vetere” o ancianos que son la población ya residente en la zona y que después del colapso de la ciudad se encontraban dispersos por la zona. Juntos estos dos estamentos levantarian nuevamente la ciudad sobre las cenizas de la anterior; a este proceso algunos autores lo han llamado  la refundación de la ciudad.

Con la llegada al poder del emperador Augusto vino la tan deseada paz   a tierras hispanas al igual que al resto del imperio (Pax Romana). La ciudad  creció y se desarrolló. Como hemos dicho no hay fuentes escritas que nos describan como era la ciudad en ese periodo, por eso hay que acudir a los restos arqueológicos para comprender como vivian los pobladores valentinos.

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La ciudad seguía articulandose alrededor de las dos calles principales (el cardo y el decumano) y en el lugar donde se cruzaban ambas calles se levantaba el foro, situado aproximadamente en el lugar que hoy ocupa la plaza de la Almoyna, la plaza de la Virgen y la Catedral. Las excavaciones realizadas en la plaza de la Almoyna y las lápidas halladas en el siglo XVII en la zona y que se conservan como sillares integrantes de la construcción de la  Basilica de la Virgen asi nos lo confirman.

El foro imperial era una gran plaza porticada, centro de la vida ciudadana. Al norte se situaba la Basílica de tres naves (centro administrativo y de juticia), al sur la Curia (sede del senado valentino [SPQV = senatus populusque valentinus]) y en el centro se alzaba una estatua del emperador Tito. El foro era por tanto zona zona pública de la ciudad. Además en ella o se encontraban los templos (centros religiosos). Alrededor de este foro y de las calles citadas se levantaban las viviendas de los ciudadanos, formando calles de cuadriculas perfectas.

Distribuidos a lo largo del cardo y el decumano aunque siempre en las cercanías del foro,  se levantaban los comercios y los centros públicos (las termas [siglo II]), un acueducto e incluso  un puerto fluvial que se situaba cerca de las actuales Torres de Serranos ya  que por aquel entonces el río Turia era navegable para pequeñas embarcaciones y además el mar se encontraba no tan alejado como lo está en la actualidad.

En aquella época los valentinos adoraban a diversos dioses: Isis, Asclepio, Ninfas, Hercules, Jupiter y la diosa Fortuna; el cristianismo  no había germinado todavía en tierras hispanas pero la llegada del Mesías ya se habia producido en Palestina y se empezaba a extender por Roma y su imperio. De época imperial nos ha llego un Ninfeo o Templo de las Ninfas que eran diosas asociadas al mundo de las aguas y a las fuentes.

Especial relevancia merece la presencia de un circo en la ciudade de Valentia. Ya la sóla presencia de un circo nos habla de una relativa importancia de la ciudad o por lo menos de una numerosa población. Este circo cuyas medidas eran de 350 metros x 70 metros, se data alrededor del siglo II y de los restos que se han encontrado sabemos que ocupaba el espacio que nos lleva desde la actual Plaza de Nápoles y Sicilia hasta la Iglesia de San Juan del Hospital. El circo se encontraba extramuros de la ciudad y en época ya de decadencia sirvió como refuerzo de la muralla y como cuartel militar.

De esta época tenemos una inscripción que nos habla de la puerta Sucronensis (Puerta del Júcar), por lo que podemos  afirmar que Valentia era una ciudad amurallada. La puerta Sucronensis hace referencia a la ciudad de Sucro (actual Alzira), ya que esta puerta era la salida natural hacia esta población. Se considera que esta puerta estaba situada aproximadamente en la actual calle del Mar en su entrada por la plaza de la Reina.

En la zona del actual Palacio de las Cortes se han encontrado los restos bastante bien conservados de una vivienda romana. De su estudio se deduce que la forma de vida no se diferenciaba (salvando las distancias) de la Roma Imperial. La casa romana giraba alrededor de un patio central descubierto (llamado atrio) en cuyo centro un algibe, fuente o alberca permitía recoger el agua de lluvia. Aldrededor de este patio se encontraban las distintas habitaciones de la casa, tanto de los propietarios como de los esclavos.

Las casas estaban realizadas en piedra, la utilización del ladrillo era escasa, los tejados se cubrian con tejas planas rectangulares, las paredes de las habitaciones se adornaban con pinturas murales de vivos colores y los suelos solian estar cubiertos por cal,  cerámica triturada, ladrillos romboidales, ladrillos de canto y en las casas más ricas con mosaicos, cuyo máximo exponente en nuestra ciudad es el conocido como mosaico de la Medusa, encontrado en unas excavaciones en la actual calle del Reloj Viejo. El mosaico hoy se encuentra depositado en el Museo de Historia de la Ciudad.

Además las casas se decoraban con pequeñas esculturas de caracter decorátivo y otras más pequeñas que correspondian a los dioses familiares.

La actividad económica se basaba principalmente en el comercio y en la elaboración de productos artesanales: estatuaria, fabricación de recipientes metalicos, modelado de esculturas y trabajos artesanos relacionados con la construcción.

A principios del siglo IV, un hecho extraordinario tiene lugar en Valentia, la tortura y muerte de Vicentius, diácono de Valero y que habian sido traidos a la ciudad desde Caesaraugusta (Zaragoza) para ser juzgados por el consul Daciano por el delito de ser cristianos y no rendir culto al emperador Diocleciano (284-305). El 22 de enero de 304, Vicentius moriría torturado en las cárceles valentinas y con él nacería el primer santo de origen hispano:  San Vicente Mártir.