Fuente al Tribunal de las Aguas  – Pl.Virgen

Alude a las aguas y a su régimen singular en Valencia, personificado gloriosamente en el ya milenario  Tribunal de la Aguas que se reúne, en juicio oral, público e inapelable, cada jueves, en la Puerta de los Apóstoles de  la vecina  Catedral, a donde se dirige desde la frontera  Casa Vestuario.
La fuente consiste en una gran taza  oblonga, es decir de ejes desiguales, en cuyo centro y sobre un pedestal yace semirrecostado, o sea  con el torso en una inclinación acentuada, un varón barbado que representa al río Turia, recuerdo lejano, pero evidente, de las  plasmaciones helenísticas, del Nilo y, romanas del Tíber.
Aquí, el personaje fluvial sostiene, y se apoya a su vez en él, un  gran cuerno de la abundancia, desbordante de frutos, propio de la antigua emblemática de Valencia.
A su alrededor, en sendos pedestales de sección semicircular, figuran  ocho niñas o adolescentes desnudas, con peinado y peineta de labradora valenciana; todas con un cántaro del que  mana agua, y que representan las ocho acequias del Turia: 
• de  Benager i Faitanar, sostiene un cántaro sobre el hombro izquierdo • de  Rovella, con el cántaro sostenido por ambas manos apoyado en el costado izquierdo • de  Favara, con el cántaro en el pie izquierdo • de  Quart, sostiene un cántaro con ambas manos a la altura de la cintura • de  Tormos, sostiene el cántaro sobre el hombro derecho • de  Rascanya, sostiene el cántaro con su brazo derecho apoyado en la cintura • de  Mislata, con el cantaro a los pies • de  Mestalla, con el cántaro bajo el brazo derecho, ayudándose del izquierdo.
Toda la fuente es obra del escultor Manuel Silvestre Montesinos “Silvestre de Edeta”, realizada las figuras en bronce mientras que el resto es de piedra. Fue inaugurada en 1976.

Fuente de las tres Gracias – Pl. Rodrigo Botet

Fuente situada desde principios del siglo XX en la Pl.Rodrigo Botet frente al hotel Astoria, antes  llamada Pl.San Jorge. Con anterioridad estuvo situada en la  Plaza de las Barcas (luego de Pintor Sorolla). Inaugurada en 1853.
La fuente está realizada en piedra y hierro colado. Sobre un pedestal se alza el grupo de las tres  Gracias unidas por sus espaldas y cogidas de la mano. En la parte superior un tritón como remate  vertía agua sobre un plato, que luego caia a su vez sobre la taza de piedra circular  (y decimos vertía porque tal figura hoy ha desaparecido).

A los pies de las Gracias tres cisnes broncineos tambien dispuestos para servir agua al público en su día y que tambien vierten sus aguas sobre la taza de piedra.
Hoy esta fuente esta restaurada pues ha sufrido a lo largo del tiempo muchos desperfectos, incluso durante una época una de las cabezas femeninas cayó hacia atras en un hueco formado por ella y  sus dos compañeras. Hoy la fuente ha sido dispuesta en el centro de otra gran taza de piedra con formas onduladas de la que brotan unos surtidores de agua.

Fuente al Marqués de Campo  – Gran Vía Marqués del Turia

Mariano Benlliure realizó una obra magnifica y de gran belleza artistica y su esplendida labor se vio compensada con la medalla de oro en la Exposición Internacional de Bellas Artes de Munich de 1894, y anteriormente, en el año 1890, en la Nacional de Madrid con primera  medalla por la magnifica figura que representa a la Navegación, en el Monumento homenaje a  José Campo, marqués de Campo.
Pero este monumento tuvo en su realización diversas incidencias que duraron bastantes años. Sobre todo desde la muerte de don José Campo, acaecida en Madrid en 1889. Las figuras, por haberlas pagado el marqués, quedaron en poder de su hijo adoptivo, José Luis Bruna, que heredó el título y quien, finalmente, hizo donación de las obras al Ayuntamiento de Valencia.
Trasladadas a Valencia las estatuas, aún permanecieron largo tiempo expuestas al público en espera de levantarse el pedestal, en los jardines de la entonces llamada plaza de Emilio Castelar, frente a la fachada del Ayuntamiento, hasta que el alcalde don Francisco Maestre, en los comienzos del año 1909, cercana la inauguración de la Exposición Regional Valenciana, decidió completar el monumento al marqués de Campo, cuya figura y la de la Caridad habían sido instaladas en sus pedestales el año anterior, quedando finalmente terminada la obra.
En los jardines de la céntrica plaza permaneció el monumento al marqués de Campo durante mucho tiempo, hasta el año 1933, en que, debido a las poco afortunadas obras de ornamentación central,  con la instalación de la alta y pétrea mole que cubria el pequeño mercado de flores, fue   trasladado a la plaza de Cánovas del Castillo, en la Gran Vía Marqués del Turia, donde se muestra con toda su belleza el conjunto monumental dedicado a don José Campo, una de las mejores obras realizadas por Mariano Benlliure, el famoso y genial escultor valenciano.

Uno de los monumentos artísticos más destacados de la ciudad de Valencia es el dedicado al  marqués de Campo, obra magnifica del genial escultor valenciano Mariano Benlliure.
Don José Campo Pérez Arpa y Vélez fue un valenciano que, por espacio de muchos años, estuvo ligado a la vida de la ciudad que nunca olvidó  y favoreció siempre, especialmente cuando sus altas empresas y grandes negocios alcanzarón mayores vuelos en el ámbito nacional.
Había nacido en Valencia el día 22 de mayo de 1817, hijo de un rico y prestigioso comerciante aragonés establecido en la plaza del mercado, negocio que continuaria despues el joven José Campo, dándole enorme impulso, desplegando condiciones excepcionales de iniciativa audaz, actividad incansable y energía indomable. Al mismo tiempo se dedicó a la politica española, militando en el partido moderado de Narvaez, y cuando éste triunfó, en 1843, al subir al trono Isabel II, fue nombrado Jose Campo, cuando contaba veintiocho años de edad, alcalde de Valencia, iniciando las mejoras urbanas que necesitaba la descuidada capital. Así promovió y realizó el adoquinado de las calles valencianas, que entonces carecian de pavimentación; dió  nuevo y definitivo impulso a las obras del puerto; estableció el alumbrado de gas y electricidad; hizo posible  con su intervención y su dinero la traída de las aguas potables; creó los primeros ferrocarriles valencianos ….
En el año 1860, don José Campo trasladó su residencia a Madrid, donde promovió mayores negocios y continuó la vida politica. Había sido elegido varias veces diputado a cortes por Valencia y también senador. Cuando en 1875, fue proclamado rey de España Alfonso XII, el primer titulo que concedió fue el de marqués de Campo para el insigne valenciano, a quien agració también con la senaduría vitalicia. Además don José Campo ostentó también la Gran Cruz de Isabel la Catolica y la de Mérito Naval.
Valencia, agradecida al marqués de Campo, decidió erigirle, aún en vida suya, un monumento. La idea surgió en el año 1884, cuando el opulento banquero, completando una obra benefica suya, había inaugurado el nuevo edificio para instrucción y asilo de parvulos, hijos de modestas familias de la calle Corona, esquina a la de Beneficencia, acto que tuvo especial relieve en aquella época, asistiendo, con las autoridades, el marqués de Campo y su esposa doña Rosalia Rey.
Aquel esplendido edificio perdía visibilidad en calles tan estrechas y el Ayuntamiento proyectó una gran plaza -que no se llevaría a efecto- y en su centro la estatua del marqués de Campo. Así se acordó, designándose para realizar la obra al joven escultor Mariano Benlliure, que por entonces habia obtenido ya máximos galardones en diversos certámenes artísticos y alcanzaba merecida fama.
Mariano Benlliure tenía excelente amistad con el marqués de Campo, quien protegía en los primeros tiempos al escultor, el cual trazó el boceto del monumento, que fue muy del agrado de todos. Sobre un rectangulo, de cuyos lados parten anchas escalinatas, que dan acceso a un alto pedestal, donde se halla instalada la esbelta  figura del Marqués de Campo, que tiene a su lado a su  pequeño hijo. Bajo, sobre cuatro pedestales, cuatro estatuas simbolizando las más destacadas empresas industriales del famoso valenciano:  el ferrocarril, representado por un hombre que se apoya en una rueda de locomotora;  la navegación, por una matrona sobre un timón;  el gas, por un joven portador de un mechero, y, al frente, como demostrando que sobre todos los triunfos comerciales de aquel a quien la obra consagra, está  la Caridad, que Benlliure había representado en una monja enseñando a leer a unos  pequeñuelos, recuerdo de la fundación del asilo de Campo, en Valencia. El  escultor, por indicación del marqués, había modelado en la monja el  rostro de la esposa de don José Campo.
En el dorso del pedestal donde se encuentra situado el Marques de Campo, hay una inscripción que dice: Iniciador de las reformas urbanas de Valencia en el siglo XIX.

Fuente de los niños – Plaza del Carmen

Se daba la circunstancia que  Mariano Benlliure, escultor valenciano que tan importantes monumentos había realizado en todas partes, algunos en Valencia, muchos en Madrid y en todo el mundo, no tenía uno dedicado a su memoria en su ciudad natal de Valencia.

En 1946 fue derribado el Palacio gótico de los Aguilar, barones de Alacúas, edificio situado junto a la  Iglesia de la Santa Cruz o del Carmen. Sobre su solar se levantó una pequeña zona ajardinada y en 1962 se erigió una fuente dedicada a su memoria.
La fuente de 2,36 x 2,47 metros, tiene en su anverso la reproducción en bronce de la “Fuente de los Niños”, obra de Mariano Benlliure y cuyo original en yeso se encuentra en el  Museo de Bellas Artes de Valencia y del que se obtuvo el vaciado de este monumento. El bronce original se encuentra en Cádiz. En la cara posterior encontramos un relieve en bronce, con el rostro de perfil de Benlliure y la leyenda “Valencia a Mariano Benlliure”.
El rostro de Benlliure fue efectuado por Sorolla para rotular  la plaza que lleva su nombre y que anteriormente recibía el nombre de plaza de la Pelota.   El relieve de Mariano Benlliure por Sorolla fue simultaneo y correlativo al de Sorolla  por Mariano Benlliure ambos en la ocasión jubilosa que, por haber ganado uno y otro las máximas  recompensas internacionales, recibían el doble homenaje de la ciudad que les vio nacer, dedicándoles la  calle y la plaza que ostentan sus nombres, esculpidos en estas placas con los respectivos retratos en bronce de  medio relieve y de perfil.
La fuente-monumento que se encuentra en el extremo de una alberca, fue obra del arquitecto municipal Román Jiménez y fue inaugurada en la feria de julio de 1962, con la solemnidad que le dio la presencia  del ayuntamiento y representaciones de entidades artísticas, culturales y valencianistas.
En el centro de la fuente se representa un  grupo de ocho niños desnudos jugando, mientras uno de ellos recibe un empujón que le hace caer al agua.