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Las largas colas y colapsos que se están sucediendo desde primera hora de la mañana en la carretera a la frontera por las obras llevadas a cabo en el lado marroquí están teniendo su efecto negativo en múltiples ámbitos. Barriadas como el Príncipe o Loma Colmenar se quedan completamente bloqueadas, debido al colapso de vehículos y a la imposibilidad de movimiento por las arterias principales que conectan estos barrios con la carretera nacional. Esa sensación de aislamiento ha sido denunciada por los vecinos, que lamentan que soluciones como la creación de un tercer carril no hayan tenido la efectividad esperada debido a su necesaria anulación para permitir el tránsito de porteadores por la carretera.

Los vecinos de las barriadas más vinculadas al Tarajal protestan, pero esa sensación se extiende también al grueso de trabajadores de los centros ubicados en la zona, como el Hospital, o al resto de ciudadanos que tengan, por una causa u otra, que dirigirse hacia estos puntos. Hay personas que se han quedado atrapadas en las colas hasta una hora, sin que las vías alternativas que recomendaba la Delegación del Gobierno tampoco estén sirviendo para mucho porque al ser usadas en masa sufren también ralentizaciones.

El servicio público habla ya de pérdidas. Los taxis, por ejemplo, están sufriendo como nadie esta situación ya que no pueden llevar a cabo carreras hacia esta zona, ni tampoco pueden cubrir con efectividad y rapidez otros enlaces. El sector ya estima en un 30% las pérdidas que está sufriendo por la merma del trabajo, que ya de por sí arrastra los efectos de la crisis.

Los autobuses tampoco pueden cubrir determinadas líneas al no poder acceder hasta las paradas situadas tanto en el Tarajal como en el propio Príncipe, lo que ya ha motivado quejas de los usuarios que tienen que hacer determinados tramos andando, ante la imposibilidad de cubrirse esos trayectos.

Ante esta situación, las fuerzas de seguridad no han redoblado sus efectivos. Siguen manteniendo los mismos de cara a organizar el tráfico, habiendo momentos en los que la presión existente genera picos como estaba sucediendo en la mañana de ayer en los enlaces que comunican la barriada del Príncipe y Loma Colmenar con la carretera a la frontera. Era imposible aligerar el tránsito, lo que terminó ocasionando largas colas que llegaban hasta el mismo Hospital y hasta la barriada.

La Delegación del Gobierno ya estimaba ayer que estas retenciones van a seguir produciéndose al menos durante mes y medio, debido a que ese es el periodo que tardará Marruecos en terminar unas obras de adecentamiento en el lado fronterizo bajo su competencia. Esto ha provocado la anulación de varios de los carriles que estaban operativos, con lo cual los retardos son mucho mayores. Si a esto se le añade el hecho de que el tercer carril habilitado por España en la carretera nacional no funciona, el tráfico por el lugar se convierte en una auténtica ratonera. A los factores meramente urbanísticos se suman los controles que, sobre la documentación de las personas, sigue haciendo Marruecos y los que también lleva a cabo en la frontera la Policía Nacional a la que, por ejemplo, se le ha encargado que controle la entrada de los menores que residen al otro lado de la frontera y que vienen a la ciudad con sus padres a diario, revisando uno a uno la documentación que portan.

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