Los godos en Hispania (siglos V – VIII) 

La historia de la ciudad de Valentia corre pareja con la historia del Imperio Romano. A la época de espléndor imperial siguió un periodo  paulatino de decadencia que acabaría con la irrupción en la ciudad de Roma de los bárbaros godos de Alarico en el 410.  Para entonces el poder de Roma ya no llegaba a sus ciudades y Valentia se encontraba en un periodo de decadencia e inseguridad,  conocido como periodo Bajo Imperial o Tardo Romano. En el año 476 las tribus bárbaras destronan a Rómulo Augustulo, considerado como el último emperador romano. Es lo que conocemos como la caida del Imperio romano.

Desde principios del siglo V las tribus bárbaras se expanden por el todo el Imperio romano occidental. En Hispania penetran tres oleadas de pueblos bárbaros, los suevos, los alanos y los vándalos. Los vándalos pasan pronto al Norte de África, pero los suevos y los alanos permanecen en la península. Ya entre los años 409 y 418 los alanos efectúan correrías por la Cartaginense a la que pertenece el territorio valenciano y los suevos a su vez se establecen en la actual Galicia. Son momentos de falta de autoridad, descontrol e inseguridad.

Un nuevo pueblo también bárbaro pero aliado de Roma penetra en Hispania, los visigodos.   En la Hispania tardo-romana el control lo ejercen los visigodos desde su capital en Toulouse, aunque este control no es completo ni mucho menos en toda la península. En el 507 Gesaleico es elegido rey de los visigodos y establece la capital de su reino en Barcino (Barcelona). Gesaleico lo podemos considerar el primer rey visigodo peninsular, aunque al igual que sus antecesores nunca tuvo el control completo de la península escapando grandes zonas a su control, por lo que el concepto de rey de Hispania puede ser bastante discutible, pero por lo menos nominalmente es el primer rey que establece su capital en territorio peninsular. Hacia los años 472 y 473 los alanos habían sido vencidos y el pueblo alano se desintegró. Los suevos aún permanecerán en la  península aunque reducidos a su territorio gallego. Solo dos pueblos cuentan en la península los godos de religión arriana y los hispano-romanos de religión católica.

Pocas noticias son las que se tienen del periodo godo hispano. La mayoría de las veces son los restos arqueológicos encontrados (enterramientos y  cerámica) o noticias referentes a la nueva religión que años atras mediante el Edicto de Tesalónica del 380 se habia hecho oficial en el imperio,  la religión cristiana. En este periodo  ocurre un hecho sorprendente, ante el vacio de poder de los autoridades civiles romanas, el espacio lo ocupa una nueva clase dirigente, la religiosa. Los obispos principalmente serán los encargados de velar no sólo por la ortodoxia religiosa, sino que asumiran un poder temporal que marcará el devenir de los siglos futuros.

Es de suponer que desde que comenzó la decadencia del imperio romano, el control sobre las provincias desaparece, Hispania, y Valentia en particular entraría en un estado de apatía y pobreza generalizado. Las familias adineradas huyen al campo y la gente humilde se convierte  en más humilde. La llegada de los godos no supone un cambio cualitativo en la vida hispana y en el quehacer diario de la población hispano-romana. La nueva nobleza goda es escasa en numero en comparación con los hispanos-romanos. De todas maneras el control de la peninsula no es efectivo, en Galicia los suevos controlan su territorio y durante años los bizantinos del imperio romano oriental controlan la zona sur-este peninsular. Valentia parece que no llega a ser ocupada por los bizantinos de Belisario.

En cuanto a Valentia se refiere, la época goda es parca en noticias. El rey godo Leovigildo (572-576) destierra a su hijo Hermenegildo que se habia hecho católico (los godos eran arrianos) a Valentia, por lo que podemos entender que en ese periodo la ciudad de Valentia estaba firmemente controlada por los godos arrianos que ejercian su control desde su capital Toledo.

En las excavaciones realizadas en  La Almoyna se ha podido encontrar el ábside de lo que se considera la Catedral visigoda valentina construida a mediados del siglo VI problablemente a iniciativa del obispo Justiniano. La ciudad tenia obispo propio y asi consta en algunas actas y concilios donde los obispos firman como titulares de la diócesis de Valentia, dependiente de Toledo. El obispo más conocido de este momento es Justiniano cuya firma aparece en un sinodo del año 546. Junto a la cabecera de la Catedral visigoda se ha encontrado un mausoleo, tal vez del propio Justiniano, que formaba conjunto con ella y que se considera estaba construida sobre el lugar del martirio de San Vicente Mártir, es la conocida en la actualidad como  Cripta de San Vicente. Este mausoleo o cripta adoptaba forma de cruz griega, en el centro de ambos brazos se han encontrado restos oseos que se consideran son del obispo Justiniano, cuya fecha de defunción se considera hacia el año 560.  Cerca de la Catedral visigoda también se ha encontrado un edificio de planta circular u octogonal que se cree pudiera tratarse del antiguo baptisterio.

Otro hecho remarcable del que nos habla la arqueología es la existencia ya en este época del complejo monástico de  San Vicente de la Roqueta. La tradición nos cuenta que en este monasterio estuvo sepultado  San Vicente Mártir. Es importante este hecho porque ello nos proporciona la certeza, de que podemos encontrarnos con el conjunto religioso más antiguo de la ciudad. La libertad de culto cristiano en el imperio romano se establece con Contastino en el año 306 por lo que no será como minimo hasta esta fecha cuando se construya el complejo de La Roqueta para que pueda albergar los restos del santo mártir.

Otro apunte arqueológico a tener en cuenta es la excavación durante estos últimos años de una casa rural perteneciente a algún miembro de la nobleza goda. Es interesante porque en lineas generales los godos sólo nos han dejado construcciones de tipo religioso y los edificios de uso civil e incluso palatino es bastante escaso. La casa situada en el Plá de Nadal en la localidad de Ribarroja está fechada en el siglo VII, un  periodo en el que se considera que la peninsula ya estaba bajo control godo en su totalidad.