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  • ReclamaN soluciones ante el auge de la oferta de transporte ilegal que ha traído la crisis

  • El Govern asume la dificultad para controlar una práctica que es casi invisible

  • Es una más de las mil modalidades de transporte ilegal que pululan en Mallorca. Se anuncian como empresa transportista para cargar con el equipaje del turista de turno hasta el aeropuerto. Si el punto de partida es Palma cobran 22 euros por maleta y -se aseguran de remarcar- la empresa tiene el detalle de acompañar al cliente de modo gratuito si así lo desea. Es un modelo a la inversa: el suplemento no es el bulto sino el propio pasajero. Y sobre el papel éste tiene un coste cero.

    La crisis ha reinventado infinidad de formas de picaresca y el sector del transporte privado ha sido uno de los caladeros más obvios. Aunque son prácticamente invisibles para el ojo del no interesado,los taxis piratas resultan tan fáciles de encontrar en la Isla como en cualquier país del sudeste asiático. Más si se quiere, teniendo en cuenta que muchos de ellos cuentan con convincentes fachadas de legalidad que se apoyan en la promoción a través de Internet o el reparto de flyers. Invisibles y omnipresentes.

    El número de piratas detectados en Calvià iguala el de licencias oficiales de taxi: 200

    El crecimiento imparable de la competencia desleal es uno de los frentes de batalla más descorazonadores para las diferentes asociaciones de taxistas de la Isla en la guerra que el sector mantiene por su supervivencia.

    La demanda ha caído en relación a los años en los que parecía que no sobraban las licencias, en parte por el desarrollo del transporte público y el momento económico actual. Ya hace ocho años -antes del estallido de la crisis- un estudio de la UIB cifraba en 400 las licencias de taxi que sobraban en Palma (que contaba entonces y cuenta aún con cerca de 1.200) en base a la demanda.

    Obviamente, debido al flujo de turistas Calvià y Palma son el epicentro del servicio de taxis pirata. Éste sin embargo extiende sus tentáculos por toda Mallorca, ofertando desde excursiones a la Serra o a las playas del norte hasta carreras al aeropuerto de Son Sant Joan.

    Contando los taxis de Palma, la flota de toda la Isla asciende a cerca de 2.000 taxis. En Calvià cuentan con 214 licencias y el número de taxis ilegales que ha podido contabilizar la asociación de taxistas del municipio alcanza más o menos la misma cifra. «Tenemos una flota doblada». Fernando Luendo, presidente de la asociación, reconoce que la cifra puede ser mucho mayor. Son los propios profesionales los que se han ocupado de tomar imágenes como las que se muestran a la izquierda y ponerlas en manos -acompañadas de la correspondientes denuncia- de la Dirección General de Transportes, a quien reclaman un mayor control. «Si nosotros estamos trabajando no podemos estar pendientes de vigilar a esta gente».

    Las multas alcanzan los 6.000 euros pero los expedientes abiertos son pocos

    Con todo, reconocen de la dificultad para intervenir dada la capacidad de camuflaje propia de este negocio. Un vehículo interceptado en el aeropuerto descargando a un pasajero puede alegar que se trata de un amigo o un conocido al que le ha hecho un favor, farsa que ambos interpretarán a la perfección. «¿Y entonces cómo puedes demostrar nada?».

    «Si ya no hay trabajo para nosotros, ¿cómo va a haberlo con ellos por aquí?». Biel Moragues, presidente de la Asociación Mallorquina de Autónomos del Taxi, explica que en años de bonanza la situación era ya difícil y que ahora «siendo Palma de las ciudades en España con un índice de taxis por habitante más alto», la cosa se ha puesto peor. La guinda ha sido ver como el pirateo ha conquistado su propia parcela.

    Moragues se queja del escaso control de estas prácticas del que hace gala desde la Administración, especialmente, critica, desde el Ayuntamiento de Palma. «Nadie hace nada y nosotros estamos cansados de pelearnos», lamenta.

    José Alhama, presidente de la Asociación de Taxistas de la Part Forana, es otra de las voces que reclaman soluciones a la Administración. «Ya los ves por todo», señala en referencia a sus competidores, «en Son Servera, Cala Rajada, Pollença…».

    Las multas no parecen disuadir a los piratas -de 3.000 a 6.000 euros-, sabedores de lo difícil que resulta darles caza. De ello puede dar cuenta también el propio director general de Transportes del Govern, Juan Salvador, quien reconoce que el número de expedientes abiertos por servicio de transporte ilegal supone un porcentaje pequeño respecto al total, pero «eso no significa que no exista».

    Simplemente sucede que «es extremadamente difícil de controlar». Por ello, señala Salvador, resulta vital la colaboración de las distintas policías locales de los municipios, cuyos agentes deben cooperar para dar cobertura al reducido equipo de inspectores de Transportes.

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    Catálogo del ‘taxista pirata’ en la Isla

     

    • El carruaje de lujo. El servicio ilegal de taxi cuenta con una amplia gama de vehículos, desde limusinas con servicio de bar incluido que acuden al propio aeropuerto hasta furgonetas o autocares que esperan a los clientes a las puertas del hotel en el que se alojan para llevárselos de excursión a cualquier parte de la Isla. ç
    • El paisano. En la Playa de Palma se ha detectado a taxistas piratas de origen sudamericano que se dedican a ofertar sus servicios exclusivamente a viandantes de su misma procedencia.
    • El portamaletas. Algunas empresas se publicitan en Internet como transportistas que cargan con el equipaje hasta el aeropuerto. El precio es abultado, pero lo compensan ofreciendo acompañar de manera gratuita al cliente.
    • El temporero. Algunos británicos acuden en verano a Calvià en calidad de turistas aunque con la intención de hacer su agosto en el municipio. Se dedican a captar clientes en los locales de copas, a quienes les ofrecen trayectos al aeropuerto con tarifas más reducidas que las de los taxis normales (promesa que no siempre cumplen).
    • El amigo. En los servicios de transporte pactados verbalmente, se paga siempre de antemano y se acuerdan ciertas condiciones en caso de encontronazo con la Policía. Si el vehículo es interceptado a su llegada al aeropuerto, cliente y conductor alegan que son amigos y que por tanto no se ha infringido ninguna normativa.
    • El ángel de la guarda. Más enfocado a residentes que a turistas. Bajo el lema si bebes no conduzcas, se ofrecen a llevar a casa a todo aquel al que se le haya ido la mano en una noche de copas en Magaluf, transporte del coche incluido.

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