Los taxistas alertan del aumento de coches piratas en la estación del AVE y el Puerto
El sector acusa al Consell de facilitar el intrusismo por la ausencia casi total de inspectores desde la desaparición de la Agencia de Movilidad

PACO MORENO |  VALENCIA.

El auge del turismo que vive Valencia tiene también aspectos negativos, como es el caso de la proliferación de taxistas piratas, que recogen clientes sin ningún tipo de licencia, así como el aumento de los vehículos de transporte colectivo que incumplen la normativa al proceder de otras regiones. Las asociaciones del sector fijan el problema en los aledaños de la estación Joaquín Sorolla, el aeropuerto de Manises, la terminal de cruceros y las calles de los principales hoteles.

En esas zonas es donde la Conselleria de Transportes, indicó ayer el secretario provincial de Unión Gremial, Antonio Haro, debería reforzar las inspecciones de urgencia. El problema es que «la desaparición de la Agencia de Movilidad ha sido un golpe tremendo porque las inspecciones casi han desaparecido. Hay un funcionario para cada provincia y lo último que sabemos es que en Valencia iban a poner otro».

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La reivindicación coincide con la jornada masiva de protestas de taxistas en Madrid y Barcelona, así como en otras grandes ciudades europeas. Las críticas contra los servicios en internet de coches compartidos y, sobre todo, la aplicación Uber, ha unido a un sector que normalmente suele estar divido, al menos en la ciudad de Valencia.

Una de las asociaciones advierte de la falta de regulación para los coches de hoteles y agenciasInternet ha multiplicado la oferta de vehículos sin ningún tipo de garantía al carecer de licencia

Emilio Guillem, de la Asociación de Taxistas de la Comunidad Valenciana, comentó que en el último mes ha aumentado la colaboración de la Policía Local. «Vienen enseguida que detectamos algún coche pirata sin licencia, ha mejorado mucho la situación últimamente».

En el ‘cap i casal’ hay algo más de 2.800 licencias, tanto para trabajar en la ciudad como en el área metropolitana. Además, hay que contar con los chóferes asalariados para darse cuenta del perjuicio que causa el intrusismo a miles de familias.

En opinión de Guillem, una de las soluciones al conflicto es que se regule con mucha más nitidez la legislación que se refiere a los servicios complementarios, es decir, aquellos vehículos de hoteles y agencias de viajes que recogen usuarios en las zonas citadas.

«En Canarias, la normativa sí que es precisa y defiende al taxista, no como aquí, que se queda un poco al libre albedrío». La clave es que estas empresas no pueden cobrar una tarifa añadida por este servicio, comentó, y se debe quedar dentro del precio de la estancia. Lo contrario, aseguró Guillem, es una «clara competencia desleal».

Haro cuenta casos de este tipo de intrusismo. «Tenemos furgonetas de empresas radicadas en Teruel pero que duermen en Valencia, Benidorm o Gandia, cuando la legislación dice que deben pasar la noche en sus ciudades de origen». La normativa habla de un máximo de una licencia para este tipo de vehículos por cada 30 de taxis.

Y si el turismo ha sido un acicate para los piratas, una de las puertas de entrada que se utilizan con más fuerza es internet. «Hay personas que se anuncian directamente, sin tener tarjeta de transporte ni ningún tipo de licencia, incluso para llevar mercancías», indicó el dirigente del sector, quien precisó que han llevado numerosos casos a la Conselleria de Transportes.

El aumento de cruceristas también ha provocado una brecha por donde entra el intrusismo. Además, Guillem acusó a los responsables de Turismo de «dar prioridad a los autobuses, que pueden aparcar más cerca, mientras que los turistas deben cruzar toda la explanada para llegar a donde estamos los taxis». Y eso sucede, consideró, cuando resulta que «sale más barato un viaje compartido por varias personas en uno de nuestros coches».

Haro indicó también la complicidad de algunos conserjes de hotel con los piratas. «Vemos cómo entran en la recepción de los hoteles y salen con los clientes. Dejan la furgoneta a distancia para no tener problemas con nosotros».

Sobre la estación del AVE, dijo que los vehículos piratas se sitúan en las calles San Vicente y Maestro Sosa. «Hay casos donde llegan a subir a un taxi pasajeros y conductor, para hacer una carrera corta hasta un parking. Entonces cogen la furgoneta para un viaje. Lo hemos detectado ya en varias ocasiones».

Sobre la situación actual del taxi, el secretario de USO en el sector, Fernando Ballester, también presente en una de las manifestaciones de ayer, consideró que el reloj implantado en los taxímetros para el tope horario de 16 horas ha ayudado en la regulación. «Se trabaja razonablemente bien y se nota que hay menos taxis por las noches. En cifras, podríamos decir que los ingresos diarios han subido unos 20 euros al día». La resolución está recurrida por los empresarios.

Publicado por las Provincias