La cremà es el acto de clausura de las fiestas y consiste en la quema de los monumentos falleros la noche del 19 de marzo. El acto viene precedido por un castillo de fuegos artificiales y la fallera mayor enciende la mecha que prenderá el monumento.

A las diez de la noche se procede a la quema de los monumentos infantiles a excepción de la falla ganadora de la sección especial, que se quema a las diez y media. A las doce de la noche se queman los monumentos principales, y a las doce y media se procede a la quema de la falla ganadora de la Sección Especial. Por último, a la una de la madrugada, se quema la falla de la Plaza del Ayuntamiento.