Agencia EFE – mar, 23 dic 2014 12:50 CET

Bruselas, 23 dic (EFE).- La Comisión Europea (CE) decidirá en 2015 si considera la contratación de vehículos a través del teléfono móvil que ofrece la empresa estadounidense Uber como un servicio de transporte o como uno tecnológico, lo que podría frenar los intentos de prohibición en países como Francia.

El Ejecutivo comunitario analiza la cuestión porque Uber ha presentado una queja contra Francia en la que denuncia que la normativa nacional, en la que el Gobierno galo fundamenta su intención de prohibir este servicio, viola el derecho comunitario.

La compañía asegura que la norma francesa, que fue aprobada en octubre y entra en vigor en enero, introduce una barrera técnica al mercado interior de servicios de información que no ha sido notificada a Bruselas, como exige la directiva europea 98/34, según explicó a Efe su portavoz Susanne Elias-Stulemeijer.

Bruselas tiene ahora que decidir en primer lugar si Uber puede ser considerado como un servicio tecnológico al que debe aplicarse esa directiva sobre sociedad de la información, o si por el contrario debe ser tratado como un servicio más de transporte, regulado a escala nacional.

Si se inclina por la primera opción, Francia podría tener problemas por no haber notificado la adopción de su nueva normativa a la Comisión, que incluso podría llegar a abrir un procedimiento de infracción contra el país, señalan a Efe fuentes comunitarias.

En el caso de que la CE entienda que Uber es un servicio de transporte que debe respetar las normas nacionales, todavía habría que analizar si esas reglas nacionales respetan principios básicos del mercado interior de la UE como no la discriminación, la libertad de establecimiento y la proporcionalidad, añaden las fuentes.

“Si concluyéramos que es servicio de información y que se debería haber notificado va a sentar un precedente”, explica a Efe la portavoz comunitaria Lucía Caudet, quien señala que la decisión se tomará en 2015, aunque aún no hay una fecha concreta.

También tendría un impacto en decisiones futuras similares si la Comisión decide que lo aplicable son las reglas nacionales de transporte, pero que en el caso de Francia éstas no respetan alguno de los principios del mercado interior, añade.

“Son fenómenos todavía relativamente nuevos”, destaca la portavoz, al tiempo que reconoce que dentro de la CE “a nivel político, no hay una línea clara sobre cómo considerarlos”.

“Hay una reflexión horizontal no solo sobre Uber sino sobre todos los servicios de economía colaborativa”, indica.

Uber presentó su queja ante la CE mediante carta en noviembre y Bruselas respondió el 10 de diciembre con otra misiva, en la que se comprometía a estudiar el caso, según informó la compañía.

La Comisión recordó en ese escrito que, según jurisprudencia del Tribunal de Justicia de la UE, un juez nacional no está obligado a aplicar una disposición que recaiga dentro del ámbito de la directiva europea 98/34 si no ha sido oficialmente notificada a Bruselas.

Hasta ahora la posición de la CE sobre Uber se ha limitado a señalar que “no hay ningún tipo de legislación europea” que regule estos servicios, por lo que por el momento recaen dentro de la competencia nacional, pero fuentes comunitarias admiten que se está empezado a valorar si “proactivamente hay que hacer algo”.

Uber, que está presente en 253 ciudades de 52 países de todo el mundo, 19 de los cuáles son países comunitarios, mantiene litigios en España, Bélgica, Holanda y Alemania, a raíz de las protestas del sector del taxi, que denuncia que la empresa ejerce una competencia desleal al ofrecer un servicio remunerado de transporte con conductor privado sin tener licencia.

En España, donde Uber actúa en Madrid, Barcelona y Valencia, un juzgado de lo mercantil ordenó el pasado 9 de diciembre el cese cautelar de las actividades de la compañía y prohibió la aplicación UberPOP en todo el territorio español, pero la empresa dice que no ha recibido ninguna notificación oficial de esa decisión y añade que el caso no es comparable al de Francia.

El jefe de política de Uber en Europa, Mark Macgann, explica que el objetivo de Uber es lograr un “enfoque más horizontal en la legislación” y que se entienda que se trata de una empresa tecnológica y no de transportes.

“Uber quiere estar regulado, quiere tener licencia, existe la impresión equivocada de que huimos de la regulación y las licencias, y no es así”, subrayó.

Macgann recalcó además que Uber, que ofrece precios mucho más competitivos que la industria del taxi, no está quitando clientes a este sector porque sus usuarios son personas que no cogerían un taxi para desplazarse porque les resulta demasiado caro.

Publicado por el financiero.