El nuevo alcalde planea un gran ente metropolitano con fuerza para exigir a la Generalitat y plantar cara ante Madrid y empezará por devolver la EMT a Mislata, Alboraya y BurjassotGRÁFICO: La ‘gran ciudad’ de Joan Ribó

C. TOLEDO

IVÁN PÉREZValencia

El plan para armar un gran núcleo urbano en torno a la ciudad de Valencia empieza a tomar forma. Si unos días atrás el alcalde de la capital, Joan Ribó, se reunía con su homólogo de Burjassot, Rafael García, para tejer una red de servicios comunes a través de un ente gestor metropolitano, ayer los contactos continuaron con el primer edil de Mislata, Carlos Fernández Bielsa. El propio Ribó, además, confirmó que las conversaciones con los representantes de los municipios del área metropolitana seguirán en los próximos días y avanzó que el siguiente será el de Alboraya,Miguel Chavarría.

Sobre la mesa, de inicio, el transporte, el agua, las basuras, las bicicletas de alquiler municipal, las infraestructuras, los planes urbanísticos e incluso convertirse en una suerte de lobbypara reclamar una mejora de financiación y otro tipo de ventajas. Ribó y los alcaldes de los municipios aledaños a Valencia son conscientes de que la presión que puede ejercer una ciudad que ronda los 790.000 habitantes no es la misma que la que puede realizarun núcleo urbano con más de millón y medio de vecinos y, por ello, han comenzado a construir un gran ente metropolitano con fuerza suficiente para plantar cara tanto a la Generalitat como al Gobierno central.

Se ha reunido ya con sus homólogos de Burjassot y Mislata; el próximo, Alboraya

Para empezar, el esfuerzo se va a centrar en objetivos más asequibles como, por ejemplo, recomponer la red de la EMT que prestaba servicio a las diferentes localidades conectadas con la capital y que el PP fue recortando por las dificultades presupuestarias. Tanto Mislata como Burjassot y Alboraya han pedido al consistorio valenciano que reconsidere su planteamiento de retirar las líneas en aquellos municipios que no aporten una considerable suma para contribuir a los gastos de mantenimiento, mientras Paterna pedirá renegociar los 100.000 euros que le cuesta prolongar la EMT de Feria Valencia a Terramelar, un recorrido de 150 metros.

Los recortes se produjeron durante la legislatura pasada y ahora el alcalde de Valencia se ha comprometido a realizar nuevos estudios económicos que contemplen no sólo los gastos sino también los beneficios de que determinadas líneas lleguen a poblaciones limítrofes.

La idea, además, pasa por crear un nuevo Consell Metropolità de l’Horta de manera urgente para poder optar al contrato programa, una línea de ayudas que otorga el Gobierno central a los sistemas de transporte metropolitano y que hasta ahora no se estaba percibiendo por la ausencia de políticas comunes. Los ingresos podrían rondar los 80 millones al año y paliarían las dificultades que se ha encontrado hasta la fecha el Ayuntamiento de Valencia para hacer sostenible la EMT. La mitad de ese importe lo debería aportar la Generalitat y la otra mitad el Gobierno.

Otro de los puntos comunes propuestos es el tratamiento de residuos en la capital y su cinturón. Actualmente, sí existe un ente que gestiona las basuras en todo el área metropolitana, pero con el nuevo orden se pretende articular mecanismos que vayan más allá del tratamiento conjunto de los residuos. Y es que hasta ahora cada municipio realiza individualmente la recogida de las basuras y se podrían buscar elementos comunes para abaratar el servicio, lo mismo que sucedería con el agua, que todos los alcaldes progresistas consideran extremadamente cara a consecuencia de la carga impositiva fruto de una «deficiente gestión», y con el alumbrado público.

Buscarán que el transporte lo paguen entre la Generalitat y el Gobierno de España

El alquiler de bicicletas es otro de los asuntos de debate, ya que, mientras los municipios del área metropolitana comparten el mismo sistema, la capital cuenta con un modelo diferente, Valenbisi, que resulta incompatible con el resto. Para paliar estas carencias, se está estudiando la instalación de nuevas estaciones de Mibisi, como la recientemente estrenada en Nuevo Centro, en las zonas de universidades y otros puntos de la ciudad, con el fin de conectar provisionalmente los servicios de bicicletas de la ciudad y su área metropolitana hasta que se puedan ir amortizando las contratas e instalar un servicio común para esa Valencia sin barreras.

‘UN NUEVO TIEMPO’

Por su parte, el alcalde de Mislata, Carlos Fernández Bielsa, que tomó la bandera de la fusión del área metropolitana con la ciudad al comienzo de su mandato, en 2011, y se topó con la entonces alcaldesa del Cap i Casal, Rita Barberá, que no lo recibió en los cuatro años de legislatura, se mostró ilusionado con el «tiempo nuevo» que se abre tras una reunión de algo más de una hora con su homólogo en Valencia, del que destaca su «predisposición» al diálogo, aunque por el momento sólo hay «intenciones».

Carlos Ferndández Bielsa, alcalde de Mislata, espera que haya soluciones sobre la mesa este mismo año

Destaca Bielsa que no tiene problemas para sentarse a negociar el regreso de la línea 7 a Mislata, incluso con el pago de un canon por el servicio «si no es desorbitado», aunque el fin del transporte público debería ser el contrato programa del que habla Ribó y que sí tienen Madrid y Barcelona. Por lo demás, espera cuanto antes ese consejo metropolitano para ahorrar en servicios y la unificación del sistema de bicicletas; hasta habla de un proyecto común de huertos urbanos entre Mislata y Campanar.

Pero también tiene claro que «de buenas intenciones no se vive», por lo que, una vez cumplido un tiempo prudencial -«cuando entré como alcalde iba loco», admite Bielsa- espera tener soluciones sobre la mesa, «a ser posible a lo largo de este año». Con todo, se abre «un tiempo de diálogo y consenso y de exigir a la Generalitat y el Gobierno central».

Publicado por el Mundo.