Roberto San José asegura que con 20 euros de gasto en luz puede realizar 1.000 kilómetros urbanos

Viajar unos cien kilómetros por solo dos euros, o lo que es lo mismo mil kilómetros por tan solo 20 euros. Ese es el gasto medio que le supone a Roberto San José Mendiluce, el taxista vallisoletano que fue pionero en España en utilizar un vehículo eléctrico para trasladar a viajeros por la ciudad.

La experiencia de este trabajador, que en octubre del 2011 compró el primer taxi eléctrico, confirma la rentabilidad de estos turismos para el sector. «Diariamente realizó de media unos 150 kilómetros con los clientes, lo que supone un gasto de poco más de dos euros al día», dice.

Cuando este autónomo compró este modelo de la marca Nissan hace cuatro años, solo existía una fábrica en Japón que abastecía a Europa. El litro de gasóleo que pagaba para su viejo coche estaba a 1,20 euros.

«Me costó entonces, descontadas las ayudas, 30.000 euros. Ahora, con la creación de una fábrica en el Reino Unido y otra en EE UU, el precio se ha abaratado mucho porque te dan además la opción de alquilar la batería», explica San José, que en cuatro años y medio recorrió 320.000 kilómetros con su anterior vehículo. «Mi coche actual, con 250.000 kilómetros estaría amortizado», dice.

A ello suma también las ventajas del vehículo por el escaso mantenimiento que requiere, puesto que no lleva aceite, ni filtros ni alternador. «Mi estimación es de un 75% de ahorro es este capítulo», explica. De los 6.000 euros de subvención al coche eléctrico de hace tres años, se ha pasado a los 5.500 actuales.

Pese a que en el gremio uno de los problemas que se plantean a la hora de comprar estos vehículos es su escasa autonomía (unos 120 kilómetros para cada recarga completa), y los escasos puntos para engancharse a un poste, el principal reto para este cambio es, quizás, el de la mentalidad. En esta coexistencia de combustibles, los taxistas parecen haberse decidido por los turismos híbridos hasta que bajen los costes.

El presidente de la Agrupación de Taxis de Valladolid, Roberto Merino, recuerda que después de más de dos años de la iniciativa de San José ningún otro compañero ha decidido cambiarse al vehículo eléctrico.

«Sí que es cierto que hemos tenido conversaciones con un fabricante de coches chino, BYD, que tiene esta gama, pero no ha convencido a nadie. En Valladolid, los taxistas estamos apostando por el gas licuado del petróleo (GPL) que nos sale más económico», explica Merino, que tildó de «valiente» a San José.

Mientras que las gasolinas están sobre 1,40 euros, el GLP se paga por los taxistas a 0, 73 euros. Prácticamente todas la marcas de coches tienen ya un modelo GLP para este gremio del transporte urbano, por lo que su presencia es mayoritaria.

 Miedo al cambio de vehículo

 Los compañeros reconocen su valentía a la hora de innovar en un sector poco propenso a cambios tecnológicos. Roberto San José Mendiluce (Valladolid, 1967) lleva un lustro ejerciendo de taxista y decidió un día dejar su viejo Volkswagen Touran para comprar un coche importado de Japón.

 –¿Por qué se decidió por este modelo?

–Porque era eléctrico cien por cien, y era el único que se comercializaba en ese momento en el país para nuestro sector. Ahora solo somos seis los taxistas en toda España. El ahorro es importante. Si tuviera que llenar el depósito con mi anterior coche no lo haría ahora con cien euros.

–¿Cuándo lo recarga?

–Cuando voy a comer aprovecho la pausa hasta la siesta para recargar. Luego, al regresar por la noche, lo dejo también cargando para el día siguiente. Lo normal es que no se gaste toda la batería durante los recorridos que hago diariamente por Valladolid, porque aquí las distancias son cortas.

–¿Hay alguna diferencia con otros turismos de sus compañeros?

–En cuanto al equipamiento es igual a la mayoría de los coches de combustión. La diferencia principal de los eléctricos es el sonido que se reduce en el interior y en la marcha. Tiene además una velocidad punta de 150 kilómetros por hora. También la conducción es más relajada por cuanto no lleva caja de cambios y no tiene velocidades.

–Si hay ahorro, ¿por qué sus compañeros no cambian?

–Por miedo. El taxista es muy conservador y hasta que no estén seguros no harán el cambio. Pero si hicieran números, se darían cuenta de que el ahorro es brutal.

 

FUENTE: elnortedecastilla.es

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