Un grupo de taxistas alicantinos conversa en la parada de Plaza del Mar, junto a la Explanada de España. C.

El estallido de indignación entre la clase política y empresarial de la Costa Blanca que ha supuesto la enésima negativa de la alcaldesa de Alicante, Sonia Castedo, a instalar lanzaderas del AVE en la capital ha forzado una reacción municipal: el enroque. Castedo ha decido refugiarse en su búnker con el principal -y de momento único- apoyo, los taxistas, para cargarse de argumentos y tratar de justificar su soledad en este asunto. Según ha podido saber EL MUNDO, la primera edil mantuvo el pasado miércoles una reunión urgente con los taxistas, con el objetivo de solicitar su apoyo en la campaña contra las lanzaderas y buscar resguardo ante el aluvión de críticas que está recibiendo desde todos los frentes. Por supuesto, lo obtuvo.

Los taxistas de Alicante enviaron este jueves un comunicado en el que reivindicaban su derecho «a trabajar sin injerencias y sin la competencia desleal que supondría el establecimiento indiscriminado» de buses con líneas directas. «Entendemos que ese servicio ya está establecido en la estación de autobuses, que para eso está», agregaron. Además, reivindicaron que representan a «537 trabajadores del gremio, que defendemos nuestros derechos y nuestros intereses y los de nuestras familias». También glosaron la figura de Castedo, y aseguraron no comprender «cómo desde fuerase ataca de forma virulenta a las autoridades de nuestra ciudad por defender precisamente los intereses de Alicante». «Es su obligación y la cumplen», concluía el comunicado

Este apoyo del sector ha llegado a Benidorm. El presidente de Radio Taxi Benidorm, Javier Matías, aseguró entender la postura de Castedo «porque defiende a mis compañeros» y consideró que «no es lógico» implantar un servicio de lanzaderas desde la puerta de la estación del AVE, existiendo una estación de autobuses que sólo les supone a los clientes un transbordo de «cinco minutos en taxi».

Los conductores de la capital turística se mostraron en contra de las lanzaderas por dos motivos: primero por solidaridad con sus compañeros, y segundo porque desconfían de que los autobuses vayan directamente a ir a la estación y no entren en el casco urbano. La postura es clara: autobuses sí, pero desde una estación de autobuses a otra. Toda alternativa que suponga entrar en la ciudad, dicen, afectaría directamente a la rentabilidad del sector, tanto en Alicante como en Benidorm.

Matías también subrayó que la negativa de Alicante a autorizar este servicio «sólo solventa el problema de los taxistas de la capital», para en Benidorm todavía tendrán que lidiar con la inminente puesta en marcha de las lanzaderas desde Villena. Tal como informó
EL MUNDO,
Renfe y Alsa han llegado a un acuerdo para ofrecer billetes combinados desde Villena, primera parada del AVEen la provincia, para sortear el veto de la capital y llevar a los viajeros directamente a Benidorm y Torrevieja, más demandados turísticamente. Este servicio entrará en funcionamiento en las próximas semanas, según confirmaron fuentes municipales.

El alcalde de Torrevieja, Eduardo Dolón, evitó este jueves valorar la postura de su compañera de partido y apostó por «la solución más práctica, las lanzaderas desde Villena.

Publicado en el Mundo.