La plataforma arranca con 120 coches pero aspira a tener una flota mucho mayor


Uber regresa a Barcelona con el sector del taxi en pie de guerra
Uber en Barcelona (David Airob)

Cuatro años después de su primer desembarco en BarcelonaUber regresa este martes a la capital catalana. En esta ocasión lo hace con UberX, su servicio de vehículos de alquiler con conductores profesionales (VTC), muy distinto a UberPop, que operan particulares sin autorización administrativa y que, aquí, desató una fortísima oposición del sector del taxi, llegó a los tribunales y sólo duró unos cuantos meses del 2014. Ahora, la plataforma californiana, presente en más de 600 ciudades de todo el mundo, vuelve con la modalidad que ya ofrece en Madrid, pero que también es firmemente contestada por los taxistas, que la consideran competencia desleal. El arranque es modesto. Inicialmente con 120 coches y tarifas un 15% inferiores de media. Pero la intención de la compañía es crecer y tener una flota mucho más grande. En el taxi hay mucho malestar. El conflicto tiene todos los visos de recrudecerse.

“Barcelona es una ciudad muy especial para nosotros y esta vez queremos hacer las cosas bien, estamos convencidos de que podemos contribuir a mejorar la movilidad, formar parte de la solución a los problemas que plantea el tráfico”, destaca Juan Galiardo, director de movilidad de Uber en España. En la misma línea, la plataforma confía poder convencer al ayuntamiento de las bondades de su iniciativa. “El objetivo es compartido –prosigue–, se trata de que haya menos coches circulando, priorizar al peatón, al transporte público y al ciclista, y reducir la presencia del vehículo privado, pero para lograr esto último hay mucho por hacer, y aquí entramos nosotros”. La plataforma asegura que su intención es colaborar con los responsables municipales e impulsar proyectos conjuntos, como Uber Movement, una herramienta para compartir los datos de tráfico basados en los trayectos que realiza con la que, añade, “pretendemos ayudar a las ciudades a tomar decisiones más eficientes”.

“Esta vez queremos hacer las cosas bien”, asegura el director de la compañía en España

Sin embargo, la irrupción de Uber en Barcelona, que se suma a otras iniciativas similares como Cabify, colisiona con las últimas actuaciones del gobierno de la ciudad, que, haciendo suyas las demandas de los taxistas, se dispone a restringir la actividad de los VTC mediante un nuevo reglamento metropolitano que creará una nueva autorización para operar y que se prevé que entre en vigor a finales de abril. Según las últimas cifras oficiales, en la provincia hay 920 vehículos de alquiler con conductor por 10.362 taxis, uno por cada doce. La administración local se propone que al menos se cumpla la ratio 1/30 fijada en la legislación estatal. E incluso intensificarla si las condiciones del tráfico (congestión) o atmosféricas (contaminación) lo recomendaran.

La compañía estadounidense recuerda que la proporción de un vehículo de alquiler por cada 30 taxis es la restricción máxima que fija la ley y que las comunidades autónomas pueden modificarla para hacerla menos restrictiva. En cualquier caso, insiste Galiardo, “vamos operar desde la más estricta legalidad”. Las empresas de VTC ya han avisado que el nuevo reglamento del Àrea Metropolitana entra en cuestiones que no son de su competencia, sino del Ministerio de Fomento y de las comunidades autónomas. Fuentes del sector del taxi aseguran que Uber desembarca ahora en Barcelona para estar operativa antes de que el texto supramunicipal entre en vigor y, así, en caso de que se impugne, tener las espaldas cubiertas y poder seguir funcionando. El director de la plataforma lo niega. “Hace mucho tiempo que preparamos la llegada a la ciudad –asegura–, lo único que faltaba era tener un número suficiente de vehículos”.

“Bienvenidos al infierno”, advierten desde una de las entidades de taxistas

La flota inicial de 120 coches, perteneciente principalmente a tres compañías titulares de licencias VTC, asegura que el servicio podrá prestarse correctamente, según Galiardo. “Nuestro punto fuerte –explica– es la tecnología que tenemos detrás y que optimiza el uso de los vehículos permitiendo que estén el máximo de tiempo posible ocupados”. El “círculo virtuoso”, añade el director, es que “gracias a esta eficiencia en el uso, se puede reducir el gasto, lo que permite bajar tarifas, ganar clientes y aumentar los ingresos”. Una ecuación que los taxistas no comparten ya que, a su juicio, la operación consiste en reventar los precios a costa de precarizar el empleo y, al final, quedarse con el mercado. Para muchos taxistas esto es lo más preocupante y el motivo por el que se han movilizado y van a seguir haciéndolo. Desde una de las entidades, Élite Taxi, ya han enviado un mensaje a la plataforma: “Bienvenidos al infierno”.

Gran demanda antes de funcionar

Que Barcelona carezca de los servicios de Uber hasta hoy es algo incomprensible, según los directivos de la plataforma. “No se entiende que no estemos en la capital mundial del móvil”, enfatiza su director en España, Juan Galiardo. Tanto es así, asegura, que antes de su llegada miles de clientes han tratado de utilizar infructuosamente su app en la capital catalana. En el 2016, más de un millón de personas la abrieron, según datos de la compañía con sede en San Francisco. Sólo el pasado verano lo hizo medio millón. En los grandes acontecimientos, la cifra se dispara: 44.629 en la última edición del Primavera Sound y 48.595 en el reciente Mobile World Congress. Sus responsables aseguran que las tarifas, que se dan en la app nada más pedir el servicio, son un 15% menores que las del taxi. Por ejemplo, 5,5 euros de la plaza Catalunya al 22@6 euros de la Sagrada Família al Raval, y 26 euros de la plaza Universitat al aeropuerto de El Prat.

Las claves

ESTRENO FALLIDO. Uber llegó a Barcelona en abril del 2014 con su servicio UberPop, operado por conductores no profesionales. La fuerte presión del taxi y los tribunales provocaron su cierre en diciembre de ese año.

BATALLA JUDICIAL. Los taxistas lograron que el Tribunal de la UE dictamine que Uber es una compañía de transporte. Pero el fallo sólo afecta a UberPop, no a UberX, operado con licencias VTC. Por otra parte, la CNMC se opone a la ratio de un VTC por cada 30 taxis que fija la ley. El Supremo debe pronunciarse.

LA RESPUESTA DE COLAU. Barcelona restringirá la circulación de VTC con un reglamento que las empresas de estos servicios creen que sobrepasa sus competencias.

Publicado por La Vanguardia.