La CNMC pide integrar Uber en ‘competencia efectiva’ con los taxis
Propondrá una consulta para dar cabida a empresas digitales de transporte y alojamientos

La policía pide la documentación a un conductor de Uber a la salida del aeropuerto de Madrid.

CÉSAR URRUTIAMadrid

El bloqueo regulatorio contra Uber y Airbnb, las dos plataformas digitales que tienen en pie de guerra a taxistas de Madrid, Barcelona y Valencia y hoteleros de las principales zonas turísticas españolas no parece sostenible.

La CNMC, el superregulador encargado de vigilar la competencia en los mercados entre los distintos sectores económicos, dará en breve el primer paso para abrir la regulación a estas empresas digitales que, desde California, sin apenas estructura en España, han puesto en jaque dos mercados como el del transporte urbano y el del alojamiento turístico.

Taxistas y hoteleros han reclamado en diversas ocasiones a los ministerios de Fomento, Hacienda e Industria, a las correspondientes consejerías autonómicas y los ayuntamientos que apliquen la Ley y atajen la expansión de Uber y Airbnb. La Administración ha respondido con advertencias, inspecciones y multas pero no ha declarado ilegales estas empresas, que funcionan en un limbo jurídico denominado «alegal».

Así, el organismo presidido por José María Marín Quemada será el primero de la Administración en someter a debate público la integración de Uber y Airbnb en la regulación española. La CNMC no tiene capacidad normativa pero sí es el órgano estatal encargado de velar por la eficiencia de los mercados. Por este motivo, lanzará un estudio centrado en el transporte y los alojamientos turísticos que tiene por objeto realizar recomendaciones para desarrollar una regulación eficiente de los «nuevos modelos económicos» digitales.

El primer paso será una consulta pública abierta a todo el mundo de la que se recogerán ideas sobre la situación actual para después analizar sus consecuencias sobre consumidores y empresas y, por último, un planteamiento de los cambios regulatorios necesarios para dar cabida las nuevas actividades económicas.

Fuentes conocedoras del proyecto indicaron que posiblemente sea lanzado esta semana. Formalmente, el fin último es obtener el mayor provecho posible para los consumidores y «garantizar la competencia efectiva» entre las empresas disruptoras y los sectores tradicionales.

En cierto modo, la iniciativa de la CNMC es una pequeña victoria para las empresas digitales, que reclaman a las administraciones una regulación adaptada a la irrupción de las nuevas tecnologías. No obstante, Competencia no va más allá y su iniciativa tampoco garantiza que el Gobierno, los ejecutivos regionales o los partidos políticos en el Congreso promuevan los cambios que proponga la consulta pública y la recomendación del regulador

Publicado por el Mundo.